Coyuntura


BRECHA DE HOY: AJUSTE DE SIEMPRE

Por María de la Paz Vela

La expectativa general por las medidas económicas a escasos días de la posesión del nuevo gobierno se incrementó porque la oposición en el frente interno demoró la decisión. Es comprensible que los grupos políticos de apoyo de Lucio Gutiérrez hayan bloqueado parcialmente las medidas ortodoxas que adoptó el régimen pues en campaña el coronel había prometido no tomarlas jamás. Sólo al informarse de la situación fiscal que hereda el régimen, la alianza gubernamental se vio forzada a contradecir sus promesas y optar por decisiones que generen ingresos de caja de manera rápida y masiva.

La medida básica fue aquella a la que tradicionalmente han recurrido los gobiernos: la elevación del precio de los combustibles. Ante el conflicto en el frente interno, la eliminación del subsidio al gas de uso doméstico se difirió hasta el segundo semestre, mientras la subida de la gasolina no causó mayores reacciones populares debido al respaldo –a regañadientes– de Pachakutik y del MPD que ahora son gobierno.

El anuncio se complementó con la noticia de que el gobierno enviará al Congreso sendas reformas tributaria, aduanera y de la unificación salarial, y no faltó un brochazo de interés social que por primera vez intenta ser materia de política económica. Pero la esencia del ajuste –sin duda– sigue siendo fiscal y queda pendiente la articulación práctica del Programa de Ordenamiento Económico y Desarrollo Humano, algo para lo que se deberá esperar al menos los 100 días que se toman los gobiernos para fijar su rumbo y, en este caso, para canalizar el resultado de las Mesas de Diálogo nacional. Al cierre de la edición se conoció de la firma del Acuerdo ad referéndum con el Fondo Monetario Internacional, lo cual es positivo en términos de financiamiento y de la reducción del riesgo país. Los efectos de las medidas se analizan en el artículo “Macroeconomía del pinchazo”,  mientras que este se centra en la situación que hereda el nuevo régimen.

            Este artículo explica el porqué de la brecha de financiamiento de $ 2.011 millones de la que habla el Ministro de Economía Mauricio Pozo. Se establece que aún con las operaciones fiscales enunciadas por el funcionario quedan por financiar otros $ 350 a $ 450 millones.Luego se enfoca el problema de la liquidez urgente que ha tenido que enfrentar el nuevo Gobierno.

El siguiente tema trata sobre el menú de medidas de carácter fiscal que ha adoptado el ejecutivo, paquete que ha incluido elevación de precios de los combustibles y de las tarifas de electricidad, entre otras decisiones. Se pasa a tratar sobre la reforma laboral, que se enrumba hacia una discutida flexibilización. Finalmente, se analiza el tema de la reforma tributaria, que corresponde a la búsqueda de nuevos ingresos y en la que se espera que se apliquen criterios de progresividad y redistribución para que los mayores contribuyentes sean los que más generen ingresos fiscales.

Al término del artículo se incluye un extenso recuadro bajo el título La macroeconomía del “pinchazo” escrito por Julio Oleas, que se refiere también a los diversos efectos de las medidas económicas.

 


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