|
ECONOMÍA
RESPIRA... TRAS DAR AIRE A LA CAJA FISCAL
Por María de la Paz Vela
Colaboración eduardo Urgiles
El primer
obstáculo que tuvo que sortear el equipo económico del nuevo
gobierno fue la falta de liquidez de la caja fiscal, los atrasos
en cuentas por pagar, el déficit heredado del gobierno anterior
y una brecha de financiamiento calculada por el régimen en
$ 2.000 millones.
La estrategia
adoptada es fácilmente deducible de sus acciones: primero,
atender la urgencia fiscal con medidas que generen liquidez
y reduzcan el gasto del Gobierno, como fueron tanto el incremento
del precio de los combustibles como el decreto de austeridad,
aunque esté en duda la efectividad de este último. Segundo,
enrumbar la economía a base de un programa que permita sostener
el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, para así
acceder a la única fuente externa de financiamiento abierta
para el país, es decir los organismos multilaterales, lo cual
requiere “poner la casa en orden” en materia fiscal, presupuestaria,
financiera y hasta promover algunos cambios estructurales
en los cuales hay rezago.
En el acuerdo,
por vez primera, se establece una meta mínima sobre los depósitos
del IESS, pasando por encima de la autonomía de la entidad,
con lo que se admite que solamente con estos recursos se llega
a cumplir con las metas del programa, por lo cual parte de
los costos se transfieren a los jubilados y afiliados a la
Seguridad Social.
A su vez,
para la sostenibilidad del mediano plazo, se impone una reestructuración
de la deuda –sobre todo con los organismos multilaterales–
pues el elevado servicio de la deuda (9% del PIB en 2003)
asfixia el crecimiento, horizonte del cual carece el programa.
Los proyectos sociales aún no toman cuerpo y la agenda política
–que pretende cambiar la Constitución– se muestra oscura y
no da confianza a los agentes económicos.
Este análisis
inicia con el enfoque a los Objetivos y estrategias del Programa
Económico del Gobierno Central, que constituye un sustento
del acuerdo con el FMI. Lo que se espera es que su aplicación
no genere una conflictividad política y social que desestabilice
al régimen.
Luego se
abordan los siguientes temas: Las metas de las principales
variables; Política fiscal, como clave del programa; la necesidad
de poner en forma al sector financiero; los cambios realizados
al Presupuesto del Estado; el problema de los ingresos limitados
por producción petrolera; el tema de los gastos
bajo presiones salariales y políticas; y por último, el tema
de la deuda interna y acuerdo con el FMI para financiar el
Presupuesto.
Adicionalmente, se enfocan varios asuntos
de interés en la actual coyuntura, como son: la ausencia de
un programa social, las medidas estructurales para mejorar
la productividad, el financiamiento de la brecha fiscal.
|