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TÚNELES
ADUANEROS A MEDIO TAPAR
Por Julio Oleas y María Sol Yépez
La aprobación de la Ley Orgánica Reformatoria
de la Ley Orgánica de Aduanas confiere al Servicio de Rentas
Internas (SRI) nuevas facultades dentro de la Corporación
Aduanera Ecuatoriana (CAE) que, probablemente, servirán para
incrementar las recaudaciones arancelarias del comercio exterior.
Presionado por el FMI, el Ejecutivo propuso eliminar la CAE,
pero el Congreso presentó una oposición infranqueable. El
texto final aprobado por el Legislativo no satisface las expectativas
de un país que exige cambios radicales para eliminar definitivamente
la corrupción imperante en los distritos aduaneros, en la
actualidad recurrentes focos de escándalo. Los puntos más
destacables de la nueva norma son la mayor injerencia del
SRI en la CAE, mejores posibilidades de control de los documentos
y trámites de importación, y un más exigente mecanismo de
transmisión y verificación de la información del comercio
exterior. La estabilidad macroeconómica del país depende en
buena medida de los resultados que puedan obtenerse con la
nueva Ley, llamada a revertir la declinante tendencia en las
recaudaciones arancelarias de los últimos años, mientras las
importaciones han crecido significativamente.
La reforma de la CAE es un compromiso
adquirido con el FMI en la carta de intención firmada el 21
de febrero. Esto se ha cumplido parcialmente, al aprobar el
Congreso y ratificar el ejecutivo la reforma de la Ley de
Aduanas, reforma que era un imperativo ético y económico.
Si bien la CAE no será absorbida por el SRI, sí estará bajo
cierto nivel de vigilancia de la autoridad tributaria. Este
artículo se desarrolla abordando en detalle varios subtemas:
Una
reforma parche, pero que en algo ayudará; Información en
línea y sanciones por incumplimiento; Mayores controles;
Las derrotas del Ejecutivo; Un fracaso parcial y Las expectativas.
Además se presentan varios recuadros: El cuento del gallo
pelón, que hace una breve reseña de la oscura historia de
las aduanas; y otro que se refiere al conocido escándalo
del sacerdote Carlos Flores, cuya actuación como director
de la aduana de Quito representa la punta de una madeja
de corrupción que supuestamente afecta a personajes de alto
nivel económico y político. Finalmente, se presenta una
extensa e importante entrevista al Eco. Wilson Ruales, asesor
del Servicio de Rentas Internas (SRI), quien valora positivamente
las reformas a la Ley de Aduanas, pero advierte que solo
podrán tener resultados si la sociedad deja de ser hipócrita
y tiene la valentía de cambiar el sistema.
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