Análisis

LOS AVATARES DE UN BANCO CENTRAL EN UN PAÍS DOLARIZADO

Por Julio Oleas

El cambio de moneda de inicios de 2000 terminó con la institución monetaria ecuatoriana. Se está consolidando una nueva institución en la que sobresale lo financiero, mientras el dinero es una variable que escapa al control de las autoridades económicas.

Bajo el supuesto de la irreversibilidad del modelo, la ganadora en este proceso es la entidad de control, mientras que la de emisión aparentemente se torna irrelevante. Pero, dice este artículo, esta lectura carece de contenido histórico y deja tras bastidores los intereses que están en juego: los grandes grupos económicos, los organismos internacionales y, como siempre, los auténticamente nacionales. Tampoco considera los cabildeos de órganos burocráticos muy activos a la hora de defender sus prebendas.

Este artículo hace una reseña histórica de la vida y evolución del Banco Central del Ecuador, desde su nacimiento en el gobierno del Dr. Isidro Ayora, con el respaldo de los militares “Julianos” que captaron el poder en 1925. Ese gobierno auspició la venida de la famosa misión presidida por el economista norteamericano E. W. Kemmerer, quien diseñó la más importante reforma institucional del siglo XX en Ecuador. También la Superintendencia de Bancos fue parte del paquete.

El análisis que trae este artículo es uno de los más claros y completos sobre el proceso histórico seguido por el Banco Central y también sobre el papel cumplido por la Superintendencia de Bancos, instituciones que en el presente se encuentran en situación de gran expectativa, dado que el sistema de dolarización –que elimina el manejo de la política monetaria en el país- les plantea nuevas perspectivas y cuestiona la propia autenticidad y valor real de estas entidades.


Suscribase en línea a Gestión 

 

 

 

Dinediciones