Tema especial

PROPIEDAD INTELECTUAL: Caballo de Troya del TLC?

Por Julio Oleas

La forma en que Ecuador ha negociado el TLC es el reflejo de un país sin propuesta nacional, regionalizado, incoherente, improvisado. Varios de sus temas han sido discutidos parcialmente, pero otros han pasado casi desapercibidos, como el de los derechos de propiedad intelectual. Si en lo estrictamente comercial la propuesta norteamericana parece al menos aventurada, en el de los derechos de propiedad es inaceptable, pues implicaría reducir la competitividad del sector agrícola, arriesgar las condiciones de vida de grandes segmentos de la población, ceder la biodiversidad en beneficio de las multinacionales norteamericanas y desprenderse de la posibilidad de ejercer política tecnológica nacional.

El tratado bilateral de Libre Comercio con los Estados Unidos es la mayor incógnita para el futuro del país, que solo podría suscribirlo si la suma de los aparentes beneficios sectoriales resulta mayor que la suma de los probables perjuicios. Existe el riesgo de que el TLC sea más una imposición que una normativa acordada. El tema de la propiedad intelectual atraviesa todos los sectores topados por la controversial propuesta norteamericana. Este artículo responde a la necesidad de conocer en detalle todo lo relativo a la propiedad intelectual, partiendo del hecho de que Ecuador es comprador neto de derechos de propiedad (o, lo que es lo mismo, de conocimiento, tecnología e inventiva), tanto por la cantidad de bienes y servicios que importa, como por los derechos de autor, marcas, patentes y denominaciones de origen que debe pagar.

Se trata de un extenso análisis que constituye un verdadero y urgente aporte sobre el tema planteado. Interesa destacar la breve entrevista a Ralph Eichenlaub, presidente de la Asociación de la Industria de Protección de Cultivos y Salud Animal (Apcsa), quien manifiesta una negativa rotunda al TLC desde los intereses ecuatorianos, y no ve incentivo alguno para aceptar el capítulo de propiedad intelectual. Indica que no se han evaluado los costos sociales, no se han identificado los sectores que perderán empleo, etc. “Ningún gremio lo está apoyando; no hay interés de aprobarlo, y las multinacionales de la rama ni siquiera invierten directamente en el país. La posición de EEUU busca extender los periodos de comercialización exclusiva de las multinacionales y, de esta manera, generar mayores ganancias para invertir en biotecnología, en la que sus ingresos serán mucho mayores”.


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