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TLC: FIRMAR O NO FIRMAR, THAT IS THE QUESTION!
Por Julio Oleas
El TLC ha llegado a la recta final. El entusiasmo encendido hace 14 meses en los países andinos se va opacando conforme se desentraña el complejo documento preparado por el gobierno de EEUU. Gestión analiza el estado de situación de las negociaciones de bienes, tras 14 meses y 11 rondas. Como están las cosas, el “Atpdea plus” que esperaban los andinos todavía no se ha concretado. El estrecho margen con que la Cámara Baja del legislativo norteamericano aprobó el Cafta no es un buen augurio. La desconfianza entre negociadores y sectores productivos colombianos, ecuatorianos y peruanos trata de ocultarse con declaraciones oficiales matizadas de un optimismo casi vacío. Si EEUU mantiene su intransigencia, la aprobación del TLC se deberá a razones diferentes a las conveniencias del libre comercio..., entre ellas, incluso la necesidad estratégica de aislar al jefe del Ejecutivo venezolano.
EEUU compra del resto del mundo más de lo que le vende, su déficit global era, a diciembre de 2004, de $ 606.000 millones (5,2% del PIB). Para este país, corregir su desequilibrio es urgente y la estrategia que diseña para los países de América Latina se dirige a aquello.
Este análisis hace referencia a los antecedentes del actual proceso, que son el ATPA de 1991, renovado en 2001 como Atpdea, propuesto unilateralmente por el gobierno de Estados Unidos.
Las negociaciones del TLC se iniciaron el 18 de mayo del 2004, en Cartagena, de modo que han transcurrido 15 meses hasta la undécima ronda, realizada en Miami.
Se pasa a analizar la situación de varios sectores de productos de exportación, en la perspectiva del TLC: banano, flores y camarones, recogiendo también la opinión de sus personeros, como Diego Borja (de Expoflores) y César Monge (de la Cámara de Acuicultura); también se enfoca la explotación pesquera y los casos del cacao y el café, con opiniones de Lucía Fernández, Alberto Larco y Patricio Espinoza, respectivamente.
En el campo de la manufactura se enfoca la posición del sector textil, que manifiesta optimismo, siempre que se cierre el acceso de ropa usada.
Este artículo pasa a analizar el tema de los bienes primarios, que constituyen, en definitiva, el problema mayor frente al TLC.
EEUU inyecta entre $200 y 300 millones diarios en ayudas a sus agricultores, alentando así la sobreproducción y reduciendo los precios internacionales de las commodities.
Las diferencias tecnológicas y otras con los agricultores norteamericanos hacen casi imposible una competencia leal, lo que determinaría la quiebra de muchas ramas agrícolas en el Ecuador.
Este tema central concluye con un examen sobre las oportunidades del TLC.
En lo referente al campo laboral, incluye una entrevista al ministro del Trabajo, Galo Chiriboga, quien, entre sus opiniones, declara que “Si hubiera algún planteamiento de desregulación, no podemos rebasar dos parámetros fundamentales: en primer lugar, la Constitución de la República y, en segundo, los convenios suscritos con la OIT”. |