| PRESUPUESTO 2006: DEMAGOGIA Y POBREZA
Por Jaime Carrera
Con reprochable liviandad, el Congreso financia los aumentos de gasto mediante una ficticia reducción del servicio de la deuda. Su demagógica actitud lo ha llevado a asumir que, mágicamente, se puede reducir el servicio de la deuda y mejorar la solvencia del país. Finalidades sólo posibles con presupuestos equilibrados y alto crecimiento de la economía, no, de modo contraproducente, aumentando el déficit, la deuda y su futuro servicio.
La demagogia sustenta la vigencia de políticos irresponsables y de pobres liderazgos, incapaces de concebir y acordar soluciones nacionales. Paradójicamente, la demagogia se sostiene con la esperanza de los pobres, ciegos a percibir que aquella los vuelve miserables. Demagogia y pobreza se retroalimentan en un círculo perverso del que se sirven para sus intereses, políticos y líderes de oropel. De otra parte, una sociedad permisiva que no supera los tibios señalamientos, no es capaz de juzgar e impedir las irresponsabilidades fiscales, antes que sus efectos causen más pobreza.
El gobierno se verá obligado a reducir el gasto social y la obra pública y acumular ingentes obligaciones de gasto que deberá enfrentarlas el próximo gobierno. Este, a su vez, tendrá que adoptar medidas para generar ingresos, a las cuales se opondrán los mismos autores de la destrucción fiscal. Como consecuencia, se reeditarán nuevos episodios de ingobernabilidad, crisis económica y más pobreza. Los culpables seguirán indemnes e inocentes serán sacrificados. |