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El Ecuador requiere una regla fiscal explícita

Por Juan Falconí Morales
Por diversos motivos —no solamente en el Ecuador—, las ideas de John Maynard Keynes han vuelto nuevamente a la mesa de discusiones. Sea porque hay quienes lo reivindican como el promotor —por la vía del gasto— del intervencionismo estatal para solucionar las crisis, sea también —y esto es quizá menos conocido— porque fue el primero en proponer la creación de un impuesto al flujo de capitales especulativos, idea retomada frente a los desajustes financieros que han afectado a la economía internacional y particularmente a los países en desarrollo.
Keynes, cuyo pensamiento ha vuelto a tomar importancia tras el fracaso del neoliberalismo, no era partidario de una anarquía en el gasto fiscal. La arbitrariedad de la autoridad fiscal tiene efectos perversos en la sostenibilidad del crecimiento. Tampoco se trata de ser procíclicos, cortando el gasto en períodos de recesión. Este artículo examina el pensamiento de Keynes y apunta a la necesidad de que el Ecuador tenga una regla fiscal explícita; adoptar políticas heterodoxas o estatistas no implica que se pueda gastar sin freno todos los recursos. |