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La
construcción levanta cabeza
Un trabajo colectivo de: Alicia Delgado,
Vanessa Brito, Jonathan Viera y Andrés Montalvo
La crisis económica que vivió
el Ecuador en 1999 se tradujo en un considerable decrecimiento
del PIB de la construcción (-8%) y el escaso incremento
del alquiler de vivienda en dicho momento (+0,6%).
Sin embargo, el Banco Central del Ecuador
prevé recuperaciones en el 2000: la construcción
crecerá en +3% y el alquiler de vivienda en +1%.
La mayor recuperación se percibe en el segundo semestre
del año en curso.
Quienes el año pasado trasladaron
su dinero al exterior encuentran ahora tasas de interés
internacionales del orden de 4,5% ó 5% anual, que
constituyen alternativas menos atractivas que traer de vuelta
ese dinero al país y adquirir un inmueble, cuya renta
anual media (canon de arrendamiento) se ubica entre 6% y
7%.
Si a esta renta se añade una
plusvalía inmobiliaria que varía de 6% a 8%
anual, la tasa global de ganancia llega a 14% al año,
alta rentabilidad que explica la reciente tendencia al reflujo
que el Ecuador está teniendo, de capitales dirigidos
hacia este tipo de inversión.
En los últimos meses, se ha
evidenciado el incremento de la demanda de vivienda de interés
social, lo que hace prever la profundización del
desarrollo del comercio de bienes raíces en las zonas
populares. La clase media se está recuperando y en
lo primero que piensa es en concretar el sueño de
la casa propia.
En el ámbito comercial, es fácil
ver que hace dos años había un exceso de oferta
de oficinas para arriendo o venta, mientras que la demanda
estaba totalmente desmayada. En estos últimos meses
del 2000, existe una importante demanda de oficinas y locales
para el comercio debido a la atractiva rentabilidad (arriendo
más plusvalía) que estos proyectos inmobiliarios
ofrecen.
MÁS INFORMALES QUE FORMALES
En construcción hay una buena y
una mala noticia. La buena es que se proyecta edificar cada
año en el Ecuador alrededor de 17 mil nuevas viviendas
formales. La mala es que se van a construir otras 21 mil
informales (55% del total nacional), es decir que se construirán
en forma dispersa, sin permiso de construcción ni
la dirección de un profesional.
En Guayaquil y Cuenca existe una marcada
preferencia por la construcción de viviendas unifamiliares.
De hecho, el 50% del total de viviendas en Guayaquil es
unifamiliar mientras que en Cuenca el porcentaje sube aún
más, al 71%. En cambio, el 66% de las nuevas construcciones
en Quito corresponde a departamentos.
NOVEDADES EN LA INTERMEDIACIÓN
La intermediación en el mercado
inmobiliario formal puede ser: intermediación real,
en la cual las inmobiliarias intermediarias vinculan a oferentes
y demandantes a través de la comercialización
de proyectos; o la financiera: cuando mutualistas
y bancos dan créditos hipotecarios para la compra,
construcción, ampliación o remodelación
de bienes inmuebles.
En Ecuador está surgiendo un
negocio estratégico: la combinación de la
intermediación real y la financiera, ofrecida por
nuevos actores en el mercado inmobiliario denominados ‘Instituciones
Auxiliares’, que se encargarán de organizar la demanda,
canalizar el crédito y de alguna manera organizar
la oferta de proyectos, en un esquema similar al de los
mortgage brokers o mortgage bankers de los
Estados Unidos. GESTIÓN pudo
conocer que la compañía La Hipotecaria está
próxima a trabajar bajo este nuevo esquema.
OFERTA CON PASOS FIRMES
Punto a favor para los pobres
Hoy por hoy, el Sistema de Incentivos para
la Vivienda (SIV) del Ministerio de Desarrollo Urbano y
Vivienda (Miduvi) es el principal mecanismo impulsor del
desarrollo de la vivienda popular o de interés social
en el Ecuador. Está dirigido a la población
cuyo ingreso no sea superior a US$ 360 mensuales, y puede
elegir una vivienda que no exceda de US$ 8.000.
El programa subsidia la compra de vivienda
urbana nueva o su mejoramiento y se basa en la fórmula
ABC (Ahorro + Bono + Crédito),
que exige al interesado ahorrar en una de las instituciones
financieras participantes hasta un monto mínimo (A)
como paso previo a la postulación del subsidio. Los
favorecidos (que son quienes alcanzan los más altos
puntajes de ahorro) reciben un incentivo del Gobierno (o
bono –B-, que representa un porcentaje sobre el precio de
la casa escogida por el beneficiario) y completan el costo
de la vivienda nueva o mejorada a través de un crédito
financiero (C).
Entre noviembre de 1999 y septiembre de
este año se han entregado US$ 13 millones a los beneficiarios
del bono de vivienda popular, monto distribuido entre 9.082
familias (vivienda nueva + mejoramiento de vivienda + rehabilitación
de viviendas de zonas centrales), es decir, un bono medio
de US$ 1.133 por hogar.
El área media de las viviendas ofrecidas
por el SIV no supera los 47 m2, y los precios
oscilan entre US$ 3.000 y US$ 7.300.
La clase media ya tiene padrino
Dado que la clase media fue muy afectada
por la crisis económica del 99, la oferta de nuevos
proyectos dirigidos hacia este sector se contrajo notablemente.
Desde entonces y hasta hoy se observa una mayor preferencia
de los constructores hacia la atención al segmento
popular. Sin embargo, en la actualidad el estrato medio
evidencia una recuperación rápida, que conduce
a prever mayores niveles de oferta en los próximos
meses.
La mayor expectativa se centra en el plan
de vivienda sin subsidio para la clase media que está
promoviendo el Banco Ecuatoriano de la Vivienda (BEV), que
pretende el acceso a propiedades cuyos valores oscilan entre
US$ 8 mil y US$ 40 mil. Para el efecto, el BEV actuará
como una entidad de segundo piso y pondrá a disposición
del sistema financiero una línea de redescuento (sin
bono) que facilite la colocación de créditos.
LA MOVIDA FINANCIERA
Contar con financiamiento para adquirir
una vivienda o un local comercial es la clave. Hoy por hoy,
el financiamiento para la compra o construcción de
bienes inmuebles proviene de dos fuentes principales: 1)
el sistema financiero, fundamentalmente bancos y mutualistas;
y 2) el promotor o constructor, que otorga el denominado
crédito directo a sus clientes.
Esta última modalidad surgió
como consecuencia del cierre de líneas de crédito
de largo plazo por parte de las instituciones financieras
durante el año 99. Ante la necesidad de vender los
inmuebles edificados, los constructores optaron por otorgar
al comprador hasta dos años de plazo para completar
el pago del valor de la vivienda.
Se calcula que, actualmente, no más
del 60% de un proyecto se está vendiendo con crédito.
De esta cifra, la mitad sería crédito directo
del constructor y el otro 50% crédito de la banca.
El 40% restante correspondería a pagos de contado.
En 1998, el sistema financiero otorgó
créditos hipotecarios para vivienda nueva por un
monto cercano a US$ 160 millones. La colocación se
redujo en 1999 a US$ 75 millones y en el 2000 terminaría
repuntando a US$ 125 millones como financiamiento de vivienda
nueva a través del sistema financiero.
Una cifra cercana a ésta, que
podría estar en el orden de los US$ 100 millones,
sería el total de préstamos entregados por
los constructores a los compradores de vivienda hasta finales
del 2000.
Con el tiempo, el origen del financiamiento
se trasladará de nuevo hacia el sistema financiero.
Los plazos del constructor se irán agotando y éste
no volverá a dar créditos en vista de la oferta
de financiación que está abierta en el mercado
en los actuales momentos. A futuro se evidenciarían
negociaciones para la venta de cartera de los constructores
a la banca.
Las tasas actuales de 17% en dólares
han facilitado el acceso a créditos de largo plazo,
puesto que se traducen en menores cuotas. Esta situación
podría cambiar si se elimina la actual fijación
de límites máximos a la tasa de interés,
pues tal eliminación supondría tasas mayores
y una tasa real positiva, que si bien haría más
atractivo para los banqueros otorgar créditos, también
reduciría el número de clientes en capacidad
de solicitar créditos.
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