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AUTONOMÍAS:
EL ESTADO DE LA CUESTIÓN
Por Lautaro Ojeda Segovia
El tema de las autonomías ha dejado
de estar en el tope de las prioridades de la agenda pública.
Pero no por ello ha desaparecido. El Presidente de la República
decidió postergar la consulta nacional para reformar
la Constitución, pero muchos sectores siguen haciendo
pronunciamientos al respecto. Con todo, las aguas parecen
haber llegado a una etapa de mayor reflexión, porque
se han incrementado los estudios y la discusión ha
dejado -al menos por ahora- de hacerse con términos
altisonantes y descalificatorios de quienes piensan distinto.
Este Tema Central contribuye a ese debate: mientras más
conozcamos del asunto podremos llegar a una decisión
más acertada.
Si
es cierto lo que sostiene Vicente Albornoz (ver artículo
siguiente) respecto de los ingresos del gobierno central,
en el sentido de que el 80% de estos provienen de tres fuentes:
endeudamiento, petróleo y aranceles; si Pichincha aporta
con 12 puntos porcentuales, Guayas con 7% y el resto de
las 20 provincias con el 1% de los ingresos estatales, se
puede concluir que el 92% de los ingresos totales del gobierno
proviene de las fuerzas ligadas al gobierno central. En
estas condiciones, la pregunta clave gira alrededor de la
viabilidad económico-tributaria de cualquier fórmula o modelo
de descentralización o autonomía.
Si
la distribución de recursos se mantiene, desligada de la
transferencia de competencias, conforme lo plantea Jonas
Frank (en el artículo subsiguiente), la crisis fiscal
se profundizaría, además de que el Estado perdería, aún
más, su legitimidad, tan venida a menos en los últimos tiempos.
Los
temas de fondo respecto del tipo de Estado y de las formas
de administrarlo se hallan ausentes del debate sobre descentralización
o autonomía. La revisión de los contenidos de las propuestas
y consultas provinciales relacionadas con estos temas, muestra
que todas optan por el mantenimiento del Estado unitario,
aunque en su contenido algunas propuestas responden más
bien a la estructura del Estado federal. En este sentido,
cabe plantear si será más conveniente y viable mantener
el primero o cambiar hacia un Estado federalista, si la
mejor forma de administrar el Estado será a través de la
descentralización, de la autonomía, de la regionalización
o de una combinatoria de estas formas de gobierno.
En
ese contexto, las propuestas y posiciones sobre reformas
se han centrado alrededor de temas de índole más coyuntural
que estructural. Precisamente, este artículo se dedica a
revisar brevemente los principales temas coyunturales que
se hallan presentes en la opinión pública.
Características
del debate
En relación con los actores del
debate, se destaca su carácter elitista. En efecto, los
foros y eventos han sido, en su mayoría, organizados por
grupos de interés económico local o regional o corporativo.
Se halla ausente del debate la mayoría de la población.
Los temas más frecuentes, si no
exclusivos, de los debates giran alrededor de la concentración
de recursos y atribuciones en el gobierno central y en los
centros de poder económico y político y, por lo tanto, en
la necesidad de distribuirlos, de extraerlos de tales centros.
Son comunes los argumentos falaces
como aquel que sostiene que con las autonomías habrá una
distribución más justa de los recursos entre los ecuatorianos,
cuando en realidad una distribución más justa tiene que
ver con cambios profundos en la estructura de poder. O aquel
que plantea que la mayor transferencia de recursos mejorará,
automáticamente, la capacidad para administrar las nuevas
competencias.
En relación con la necesidad o no de
debatir, hay quienes plantean que "en autonomías
ya no hay nada qué debatir", puesto que el contenido
e implicaciones de la autonomía ya han sido suficientemente
discutidos. Otros, en cambio, consideran que el debate recién
comienza, que es necesario profundizarlo, concretarlo en
particular respecto de los aspectos económico-fiscal y de
sus posibles efectos en la unidad nacional, en la equidad
solidaridad, así como en la capacidad de las entidades subnacionales
para asumir nuevas responsabilidades y atribuciones.
El lenguaje utilizado en el debate
ha sido a menudo violento, insultante, plagado de acusaciones,
de adjetivos explosivos, de términos descalificativos, que
satanizan o ridiculizan al otro. Quizás lo más grave de
la utilización de dicho lenguaje sea que se va insertando
en la normalidad del inconsciente colectivo.
A su vez, los contenidos emitidos por
los medios masivos son generalmente superficiales y
abstractos. A pesar de su constante proclama de neutralidad,
por la vinculación, funcionalidad o coincidencia de sus
intereses con los de quienes defienden la autonomía o descentralización,
no faltan los que hacen abiertamente propaganda por una
u otra posición, en términos tan radicales que quienes se
pronuncien en contrario se convierten en enemigos de la
Patria. Pocos medios hacen el esfuerzo de explicar los contenidos
y alcances de los cambios propuestos.
Financiamiento de la descentralización o autonomía
Probablemente
el tema más complejo del debate sea el del financiamiento
de la autonomía. Las diferentes cifras sobre un mismo asunto,
exigen acuerdos básicos entre los generadores de datos sobre
este tema. En este sentido se debe destacar la labor de
algunas universidades guayaquileñas y entidades de investigación
quiteñas por aclarar las metodologías de cálculo de los
tributos, impuestos y asignaciones como asuntos fundamentales
para viabilizar y ejecutar cualquier tipo de reformas.
Capacidad de los gobiernos seccionales
Otro de los temas controversiales que se debe enfrentar, en forma serena y
profunda, es el de la capacidad de los municipios y consejos
provinciales para asumir y administrar nuevas atribuciones
y responsabilidades. ¿Cuáles deberían ser los criterios
que conviertan o califiquen a un organismo subnacional en
capaz? Por otro lado, ¿la capacidad es una condición previa,
es simultánea o es consecuente con posteriori con la asunción
de responsabilidades? Por cierto que el tema de la tributación
local tiene mucho que ver con la capacidad de asumir y administrar.
POSICIÓN
GUBERNAMENTAL
La pregunta de la consulta
Una
vez que el Congreso calificó como urgente la pregunta que
el Ejecutivo propuso sea objeto de la consulta popular,
los principales voceros del gobierno se han pronunciado
sobre los contenidos de la pregunta. Así, el vicepresidente
de la República admitió, en noviembre, que dicha pregunta
puede ser revisada y que es necesario llegar a un acuerdo
entre las posiciones descentralizadora y autonómica. Destacó
también que se debe luchar por consolidar el carácter unitario
del Estado ecuatoriano. Señaló que "la pregunta debería
reunir dos requisitos: cuidar que se preserve la unidad
nacional y no aprovecharse de un tema que es desconocido por el 90% de los ecuatorianos".
El
ministro de Gobierno, por su parte, propuso que los ecuatorianos
se concentren en el análisis del "alcance y significado
del término (autonomía), en no correr el riesgo de tergiversar
el sentido” de ella. En suma, que se analice "ampliamente,
académica y técnicamente el concepto de autonomía en forma
previa a la consulta".
El
presidente del Conam, Ricardo Noboa, en la inauguración
del seminario-taller sobre metodologías, estadísticas y
lineamientos de políticas para las autonomías y descentralización,
organizado por las universidades guayaquileñas, Cordes e
Ildis, y que se celebró el 30 de noviembre y el 1 de diciembre
(ver una reseña más adelante), aseguró que: "hay que
seguir explicando el tema, continuar con talleres y discusiones
e insistir en la búsqueda de un concepto autonómico y un
consenso en el modelo que de ninguna manera cree 22 republiquitas,
ni desuna al país. Este modelo más bien debe constituir
una nueva alternativa".
En
otro ámbito, el ministro de Defensa, Hugo Unda, fue muy
frontal en expresar su desacuerdo con el proceso de autonomía
que se abriría con la consulta popular, porque: "estamos
jugando con la unidad e integridad del país, y puede producir
problemas internos graves". En su opinión "las
autonomías reflejan el egoísmo de quienes las promueven,
que son quienes tienen posibilidades económicas”. Pidió
además que se realice un estudio serio y profundo de las
reformas que propone la pregunta de la consulta.
El
presidente de la República, Gustavo Noboa, anunció el 27
de diciembre su decisión de aplazar indefinidamente la consulta
popular sobre las autonomías provinciales. Las razones de
tal decisión se resumen en la necesidad de debatir el tema
“sin apasionamientos”. Con espíritu conciliador señaló que
"El país no necesita encender más fuegos, sino tener
paz". Las reacciones a favor y en contra de esta decisión
no tardaron en expresarse.
A
pesar de esas reacciones, en su Mensaje a la Nación del
15 de enero pasado, el presidente Noboa volvió a insistir
en la necesidad de un debate racional y prudente del tema
y explicó que una de las razones para posponer la consulta
es que el planteamiento de las autonomías “se tergiversó.
Se invocaron derechos exagerados y se manifestaron claras
intenciones divisionistas”. De todas maneras dijo que “el
gobierno no posterga el tema, pero demanda un acuerdo, fundamentado
en propuestas que cambien la estructura administrativa estatal”.
Un controvertido anteproyecto de ley
El
Conam ha puesto en circulación pública el Anteproyecto de
Ley Orgánica de Régimen de Autonomía Provincial, documento
que ha sido objeto de numerosas críticas, provenientes no
sólo de los partidarios de la descentralización sino incluso
de algunos autonomistas como el alcalde de Guayaquil Jaime
Nebot, quien observa especialmente el carácter provincial
de la autonomía, no compatible con la autonomía municipal.
Se observó incluso que el Conam no debía difundir el anteproyecto
antes de la consulta.
Entre
las observaciones más significativas al anteproyecto se
destaca la contradicción entre el reconocimiento, por una
parte, del Estado unitario y, por otra, las atribuciones
que tendrían las provincias autónomas de índole federal,
pues prevé no solo una autonomía administrativa, fiscal
y legislativa, sino también una autonomía constitucional,
al disponer que el Parlamento Provincial dicte el estatuto
de autonomía, el mismo que no requiere ser aprobado por
otro organismo como el Congreso Nacional o un tribunal superior.
Como
referente de aprobación de un Estatuto de Autonomía, es
importante conocer el trámite que debe seguir dicho estatuto
en el país paradigma de las autonomías como es España. La
Constitución española en el capítulo dedicado a las Comunidades
Autónomas dispone que el Estatuto de Autonomía debe ser
tramitado por las Cortes Generales, un plenario equivalente
al Congreso Nacional del Ecuador; precisa además que el
proyecto de Estatuto será examinado por la Comisión Constitucional
del Congreso, luego aprobado por las Cortes, sancionado
por el Rey y finalmente promulgado como ley.
El Presidente de la República cambia de posición entre octubre y diciembre
El
9 de octubre, el Presidente de la República se pronunció
por el carácter irreversible de la autonomía (“la autonomía
va porque va”) pero el 6 de diciembre se convirtió en catalizador
de las propuestas de descentralización. En esta ocasión
pidió mesura, madurez, objetividad y patriotismo en el debate
y se comprometió a impulsar "el proceso de una real
descentralización” con el propósito de “llegar a una
autonomía de gestión"
El cambio probablemente
se explique por motivos como:
·
El surgimiento de iniciativas de descentralización, como
la del grupo denominado G6E, integrada por cuatro provincias
de la sierra central y dos de la Amazonía (Cotopaxi, Tungurahua,
Chimborazo, Bolívar, Morona Santiago y Pastaza), las cuales
conformaron la Asociación de Gobiernos Seccionales Autónomos
de la Región Central de la Sierra y Amazonía.
·
La declaración de la mayoría de los prefectos de la Sierra
de apoyo a la descentralización y rechazo a la autonomía.
·
La oposición a la consulta por parte de la Asociación de
Municipalidades del Ecuador.
·
Los diálogos académicos sobre metodologías estadísticas
y lineamientos de política organizados por la Universidad
de Guayaquil con la participación de Cordes e Ildis.
Estas realidades,
más lo que parece ser también una actitud más reflexiva
y menos atropellada por parte de los dirigentes políticos
de Guayaquil, en especial del ex alcalde León Febres Cordero
y del actual alcalde Jaime Nebot, a lo que se añade también
la oposición de las Fuerzas Armadas, parecen haber influido
en el ánimo y posición del presidente Noboa. Ello llevó
también a que instruyera al Conam a bajar el tono y la urgencia
en el debate de su proyecto de ley. El propio hermano del
presidente, Ricardo Noboa, principal del Conam, manifestó
este cambio de posición al reconocer algunas limitaciones
a su Anteproyecto de Ley de Autonomía Provincial. Sostuvo,
además, que "primero debería darse un debate entre
todos los sectores involucrados, con el fin de escuchar
las diferentes opiniones sobre el tema y que se aclaren
posiciones y se despejen equívocos".
La nueva Comisión Gubernamental de Descentralización
El
12 de diciembre, el presidente Noboa firmó el decreto que
deroga la conformación y atribuciones de la Comisión Nacional
para la Descentralización, Autonomía y Circunscripciones
Territoriales, creada el 3 de diciembre de 1999, y la sustituye
con un cuerpo colegiado, asesor de la Presidencia de la
República, integrado por cinco miembros permanentes, la
mayoría de ellos funcionarios gubernamentales.
De
esta nueva Comisión están ausentes los actores principales
del proceso, como son los Municipios, Consejos Provinciales,
organismos regionales y representantes de los pueblos que
constituirán las circunscripciones territoriales.
Las
funciones fundamentales que desarrollaría este organismo
giran alrededor de la adopción de un nuevo modelo de gestión
del Estado, elaboración del Plan Anual de Descentralización,
responsabilidad que de acuerdo al Art. 32 del Reglamento
de la Ley de Modernización está a cargo del Conam. Deberá
además identificar, evaluar y proponer la asignación inicial
de recursos a los diferentes órganos de gobierno y administración,
así como vigilar el proceso de transferencia de responsabilidades,
competencias y recursos para mantener informado al gobierno
y, probablemente, preparar un proyecto de reglamento de
la Ley Especial de Descentralización del Estado.
Unidad nacional: ¿pretexto?, ¿imaginario social?, ¿realidad?
La
descentralización-autonomía no puede ser entendida como
un proceso de fraccionamiento nacional ni de profundización
de los localismos o regionalismos, sino al contrario, como
un proceso de integración de la diversidad en la unidad.
La
descentralización-autonomía debe ser concebida en el marco
de un proyecto nacional de cambio social y político. De
otro modo, se puede caer en el error de reducir estos procesos
a ideologías "municipalistas", "provincialistas"
o "regionalistas" que pregonan que el municipio,
la provincia y la región son las vías de solución de todos
los problemas del país.
En
las condiciones descritas, la posibilidad de reconocerse
como un solo país aceptando las diferencias constituye un
reto en búsqueda de una identidad, que sólo se construirá
desde la simbiosis de la diversidad. Reconocer que las diferencias
son un factor positivo, una oportunidad de enriquecimiento,
es lo contrario de ignorar la diversidad en nombre de la
unidad nacional, posición que puede ser peligrosa porque
generaría más desunión.
Hace
falta que los ecuatorianos nos conozcamos mejor, nos respetemos
más, que enfaticemos en las semejanzas antes que en las
diferencias, o bien que busquemos en qué nos diferenciamos
para saber qué solidaridades e intereses diversos podemos
compartir. Esta actitud permitiría encontrar caminos que
impulsen la mancomunidad y solidaridad entre provincias,
cantones y parroquias.
Una cultura del consenso y no del enfrentamiento
La
realidad actual presenta al Ecuador como un país en el que
la inequidad, la injusticia, la corrupción son pan de cada
día; en el que las estructuras políticas, económicas y sociales
son prácticamente excluyentes; en el que los recursos naturales
son diariamente depredados, el regionalismo es un instrumento
de protervos intereses y la desinstitucionalización deslegitima
el ejercicio democrático.
El
debate sobre autonomía y descentralización se desarrolla
en un contexto de pobreza, inequidad e injusticia, que debe
transformarse en una cultura y una práctica distributiva,
de solidaridad y cooperación. El debate se enmarca en una
cultura de conflicto que es necesario transformar en una
cultura de convergencia y consenso.
En
el contexto descrito en este artículo y en todo este Tema
Central de GESTIÓN, la conclusión es que es imprescindible
forjar una cultura de consenso, lo que supone un cambio
significativo de la cultura política tradicional de conflicto
y disenso. Esa cultura deberá reconocer la diversidad; definir
nuevos mecanismos de relación con las diferentes regiones
que componen el espacio nacional, en dirección a promover
el desarrollo equilibrado y armónico de lo local y regional;
buscar el fortalecimiento de los actores de la sociedad
civil; definir, en suma, una nueva lógica de relación entre
el Estado y la sociedad, lo que supone una reconstitución
policéntrica del Estado y de sus diversas expresiones de
organización y autogobierno de la sociedad.
Es
alentador el contenido y tono conciliador del discurso pronunciado
por el Presidente de la República el 6 de diciembre en Quito,
así como su decisión anunciada a fines de ese mes de postergar
la fecha de la consulta sobre autonomías para que se debata
el tema sin apasionamientos y sin atizar más el fuego, posición
ratificada en su mensaje constitucional ante el Congreso
el 15 de enero. Hay otros acontecimientos positivos, como
la reunión efectuada en la Universidad Estatal de Guayaquil
sobre metodologías y estadísticas respecto de las autonomías.
No
es posible pensar que un cambio tan trascendente en la historia
republicana como es el de definir el modelo estructural
del país, pueda responder solo a los intereses y decisiones
de un grupo económico. Tal cambio solo puede ser producto
de un acuerdo nacional que defina la estructura y objetivos
del Estado deseado.
Precisamente
con el propósito de profundizar el debate que vive el Ecuador,
el analista Simón Pachano aconseja aprovechar el momento
realizando "un ejercicio gramatical y una operación
aritmética. En el primero es necesario quitar adjetivos,
eliminar la calificación del adversario, de sus propuestas,
de sus conductas y de sus orientaciones. En la segunda es
preciso dejar por un momento el debate acerca de cuánto
pone y cuánto recibe cada uno, porque las sumas solamente
sirven para acumular desacuerdos y las restas para disminuir
acuerdos. A partir de ese sencillo ejercicio -apunta Pachano-
es posible llegar al fondo del debate del modelo de Estado
que necesita y que realísticamente puede tener el Ecuador".
El artículo
incluye: “El centralismo: por qué existe y cómo combatirlo”
por Vicente Albornoz e “Incentivos para la descentralización”
por Jonás Frank.
También incluye
entrevistas a: Ramiro González, prefecto de Pichincha y
a Humberto Mata.
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