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REMESAS DE LOS EMIGRADOS MANTIENEN A FLOTE AL ECUADOR

Por Mariamparo Nieto

El fenómeno migratorio no es nuevo en Ecuador -que desde los años 40 ha visto salir pequeños contingentes de su población, sobre todo a los Estados Unidos-, pero nunca se pensó que el país podría llegar a depender, como varios países centroamericanos, de las remesas de los emigrados para mantener a flote la economía. Ahora, la realidad económica lo demuestra: el agravamiento en los últimos años de la crisis financiera y productiva y el drástico deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de ecuatorianos, ha traído como consecuencia que la emigración y las remesas de dinero se conviertan en un factor determinante no solo de la economía, sino de las relaciones políticas y sociales del país.

En efecto, las remesas de los emigrados han sido fundamentales para el proceso de dolarización del Ecuador. El ingreso de divisas por este concepto ha superado ya a varios rubros de exportación. Sin embargo, se da una paradoja: a pesar de su importancia, no existen cifras definitivas, solo estimaciones, que impiden determinar con precisión cuál es el verdadero aporte del dinero que todos los días recibe el país, fruto del trabajo de quienes dejaron suelo patrio y familia para buscar recursos en el exterior.

Ante la importancia de contar con datos confiables para realizar cualquier análisis, GESTIÓN quiso conocer cómo elabora el Banco Central del Ecuador las estadísticas de las remesas de dinero. Los resultados son sorprendentes, pues aparentemente el organismo ex-emisor no dispone de herramientas técnicas que permitan medir tan importante rubro, y las respuestas que se dieron a nuestras consultas fueron muy vagas y limitadas.

El artículo incluye un análisis de cuántos ecuatorianos salieron del país, los procesos de legalización de los compatriotas, cómo envían el dinero y cuánto representan las remesas para la economía nacional. También expone la vulnerabilidad de la cifra señalada de 1200 millones de dólares como remesas en el año 2000, porque se basa en datos no oficiales de una investigación no difundida por el Banco Central.


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