Finanzas 


FILANBANCO: SANGUIJUELA FINANCIERA
Por Vanessa Brito

Aunque las autoridades se esfuerzan en negar la gravedad de la situación de Filanbanco, las cifras muestran con clara evidencia que se trata de un banco en agonía. La última entrega de US$ 300 millones en bonos del Estado es un nuevo "salvataje" a esta institución, que obedece a una política del Gobierno de beneficiar a los bancos estatales abiertos a costa del bienestar de toda una población, pues con esos mismos recursos se pudo y debió invertir en salud, educación, bono solidario y otros gastos sociales prioritarios.
En los 30 meses que han transcurrido desde el primer salvataje de Filanbanco en diciembre de 1998 ese banco le ha costado al Estado US$ 1.205 millones, y amenaza con seguir costándole más. El total de recursos entregados es superior a cualquier garantía de depósitos que hubiese tenido que pagar, y también es superior al presupuesto del Gobierno en educación, en salud, a los fondos destinados al Bono Solidario e incluso a la actual Reserva Internacional de Libre Disponibilidad que sostiene el modelo de dolarización. Tamaña cantidad de dinero, a pesar de su magnitud, no ha logrado que Filanbanco reflote. Al contrario, ahora está peor que al principio.
La evidencia de los salvatajes a Filanbanco muestra que, con el paso del tiempo, los indicadores financieros empeoran, los créditos son cada vez más difíciles de cobrar, los gastos crecen desproporcionadamente, la iliquidez deriva en insolvencia, y se aleja rápidamente la posibilidad de que el Estado recupere lo invertido.
Estos son planteamientos básicos que este artículo desarrolla detalladamente.
Queda claro que el Gobierno le apostó a Filanbanco a pesar de que sus indicadores mostraban y muestran un banco económicamente inviable y políticamente impenetrable.


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