Finanzas 


Tras la inevitable muerte de Filanbanco,
TODOS PAGAREMOS EL ENTIERRO

En la edición de junio de este año, GESTIÓN anunció la quiebra de Filanbanco, enfáticamente señalamos: "aunque las autoridades se esfuerzan en negar la gravedad de la situación de Filanbanco, las cifras muestran con clara evidencia que se trata de un banco en agonía". Y así fue, el martes 17 de julio/2001, las autoridades anunciaron el cierre de esa entidad.

Por Vanessa Brito

Más carga sobre el Estado

El deterioro de los indicadores financieros de Filanbanco, presagiaban su caída en cualquier momento. La reciente capitalización por US$ 300 millones efectivizada con la emisión de Bonos del Estado en mayo/2001, le duró solo un mes y demostró que Filanbanco era incapaz de seguir operando sin una constante ayuda estatal.
Aunque parezca dura la comparación, Filanbanco no fue más que una "sanguijuela financiera", como tituló GESTIÓN el mes pasado, pues en los 30 meses que transcurrieron desde su primer salvataje, en diciembre de 1998, ese banco le ha costado al Estado US$ 1.205 millones, cuenta que todavía no se ha cerrado pues aún falta ver cuántos recursos adicionales tienen que salir de las arcas públicas para cubrir los depósitos que no se hará cargo la banca privada, así como para pagar a los acreedores externos y sobre todo, para enfrentar la cartera incobrable.

De hecho, la población tendrá que hacerse cargo de deudas por alrededor de US$ 400 millones que van dejando los morosos.
En efecto, lo más probables es que solo se recuperarían limitados recursos de la cartera de créditos, pues los incobrables rebasan toda lógica. Que las autoridades señalen que van a cobrar a los morosos parecería acercarse más al reino de la fábula, pues en 2 años no lo hicieron y es casi imposible que lo logren una vez que el banco quebró.
Así también hay pocas esperanzas de que el Estado liquide los activos fijos (terrenos, edificios, mobiliario), pues ha probado ser un mal vendedor, la pobre actuación de la AGD es una prueba de ello.

Y, si se analiza el tema de la emisión de Bonos del Estado, queda claro que constituyen más deuda interna, es decir, recursos que paga toda la población.
Aunque el Presidente señale públicamente que no sabía la grave situación de Filanbanco, el propio Estado, con o sin su conocimiento, es el que finalmente paga el costo de la crisis de Filanbanco. Y al decir Estado, no se está hablando de otra cosa que de todos los ecuatorianos. Existe un costo que no desaparece por arte de magia, y alguien tiene que hacerse cargo de la factura del Filanbanco. Esta es, por tanto, una cuenta que creció desproporcionadamente y que ahora se reparte entre todos los habitantes del país.

¿Por qué quebró Filanbanco?

1. Créditos impagos
2. Negociaciones nocivas para el banco
3. Fusión irresponsable
4. Iliquidez y solvencia ficticia

Lo dijimos más de una vez

GESTIÓN demostró más de una vez que Filanbanco era inviable y la necesidad de liquidar de inmediato ese banco para detener el desangre de recursos estatales. Lo mismo se ha pedido en estas páginas para el Pacífico, que hoy por hoy se mantiene -con la ayuda del fisco- como único banco estatal abierto. Mientras más pronto el Gobierno decida vender el Pacífico (fraccionado o en su conjunto) menos traumática y costosa será la solución. En la medida que se aferre a mantenerlo operando a base de recursos públicos, el problema irá creciendo hasta írseles de las manos, con nuevas consecuencias nefastas.




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