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SECTOR
ELÉCTRICO, CON LOS CABLES PELADOS
Por Jonathan Viera
Colaboración de Henry Chávez
El Ecuador está acostumbrado a que durante los últimos
meses de cada año, los padecimientos del sector eléctrico
se intensifiquen, siendo el principal detonante el estiaje
en la zona del Paute.
Por el momento, el fantasma de los apagones se ha alejado,
gracias al bombardeo de nubes en Paute, a la contratación
de la barcaza Victoria Two, al reingreso de Electroesmeraldas
y a la contratación de energía desde Colombia.
No obstante, el problema va más allá, pues
las recurrentes crisis de energía eléctrica,
además de desencadenar dificultades en otros sectores,
evidencian un serio enredo estructural.
¿Cuál es el circuito de dichas crisis? Un
elemento es la falta de una política tarifaria coherente,
pues el valor que se cobra al usuario por el consumo del
kilovatio-hora es menor que los costos reales de producción,
transmisión y distribución juntos. Por esta
razón, todas las empresas del sector han debido afrontar
serios problemas financieros. Y es que las empresas distribuidoras,
al contar con una recaudación deficitaria, no pagan
a sus principales proveedores: las generadoras.
Pero no solo se trata de un problema de déficit tarifario,
pues las abismales pérdidas y deudas que registran
las distribuidoras evidencian que en muchas de estas empresas
existen más problemas: mala recaudación, pésima
administración, politización, injerencia de
los sindicatos, exceso de trabajadores, contratos colectivos
onerosos (y ofensivos para un país con 56% de pobreza),
entre otros.
Las siguientes en el efecto dominó son las generadoras,
que al no tener recursos suficientes porque las distribuidoras
no les pagan, no invierten en el incremento de su capacidad
de generación, ni les pagan a sus proveedores, el
principal de los cuales, en el caso de las generadoras térmicas,
es Petrocomercial.
Al final las consecuencias son nefastas y generan grandes
pérdidas para el país. Esta situación
se presenta desde hace diez años, cuando se realizaron
los primeros racionamientos y se formularon las mismas críticas
que se siguen haciendo en la actualidad.
Gestión presenta una radiografía del sector
eléctrico y analiza a cada uno de los actores que
interactúan en este 'cortocircuito', sin dejar de
lado las políticas y soluciones que se están
aplicando para sacarlo a flote, como es el caso de la privatización
de las empresas distribuidoras, que, según los especialistas,
es la única salida para que en el futuro no se presenten
más crisis.
Pero incluso en la que parece ser la solución a mediano
plazo, la subasta de las distribuidoras, se ha presentado
un entuerto legal. El Tribunal Constitucional ha fallado
en contra de un artículo de la ley de creación
del Fondo de Solidaridad (FS), propietario mayoritario de
las distribuidoras. Para unos, especialmente los movimientos
sociales y sindicatos, esto impide la venta; para otros,
el fallo significa la inconstitucionalidad de vender más
allá del 51% del paquete accionario del FS, pero
no impide la programada subasta.
El análisis aborda los casos de las empresas distribuidoras,
las generadoras y la de transmisión. Dentro de estos
temas se topa el déficit tarifario, las enormes deudas
y los problemas administrativos y de recaudación.
Se aborda el tema del suministro de combustibles para las
generadoras térmicas y los inconvenientes planteados
por el estiaje.
Son enfocados también temas básicos como
el de la compleja estructura del sector eléctrico
ecuatoriano, su crecimiento e importancia económica,
un examen sobre la oferta, la demanda y las pérdidas
de energía; y finalmente se habla de la postergada
subasta del 51% de las acciones de las distribuidoras eléctricas.
Este tema central presenta una serie de gráficos
y cuadros de mucho interés sobre el sector eléctrico.
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