Análisis

 

PREGUNTAS PARA EL MINISTRO DE ECONOMÍA Y FINANZAS

Por Pablo Samaniego

La reestructuración de pasivos, aparentemente la principal meta del nuevo Ministro de Economía y Finanzas, Carlos Julio Emanuel, puede ser analizada desde varios puntos de vista.
En primer lugar, en el programa se pueden detectar problemas de riesgo moral porque beneficiaría a un segmento de empresas -aquellas con deudas superiores a 50.000 dólares-, que no necesariamente son las más eficientes y las que mayor cantidad de empleo generan. Muchas de estas empresas se han beneficiado por varias vías de reducciones en el valor del capital adeudado a los bancos cerrados o nacionalizados durante la crisis bancaria. En efecto, si las deudas no estaban denominadas en dólares antes de la dolarización, se redujeron substancialmente por la devaluación producida en 1999, pero además, por la ley de desagio, la tasa de interés activa ha sido negativa en términos reales por al menos un año y, finalmente, los deudores podían optar por comprar certificados de depósitos reprogramados para pagar sus acreencias con descuentos que iban desde el 60% de su valor nominal. Si en estas condiciones no pudieron honrar sus deudas, se podría sospechar que se trata de empresas inviables.

Por otro lado, la reestructuración de pasivos encierra un problema de distribución del ingreso (pugna por la distribución del ingreso), puesto que no solamente las empresas fueron afectadas por la crisis, sino que los hogares pagaron muy caro los desequilibrios macroeconómicos de 1999, por lo que los niveles de pobreza aumentaron significativamente.

Sin embargo, se podría hacer abstracción de estos elementos y suponer que es una situación nueva que requiere de una solución. Los gobernantes deben perseguir el bien común y no el individual y en esa medida, es necesario conocer más detalles de la propuesta ministerial porque podría tener graves implicaciones macroeconómicas. Para ello, el autor presenta 6 preguntas clave para ser respondidas por el Ministro de Finanzas.

1. ¿Es posible conocer información sobre la situación de las empresas endeudadas?

2. ¿Acaso la dolarización no fue promovida para acabar con la maquinita de hacer billetes con el propósito de que el sistema económico funcione en términos "reales"?

3. ¿Cómo funcionaría la dolarización con menos recursos el próximo año si es que se hace realidad el factoring petrolero?

4. ¿Qué beneficios traerían a la economía las empresas cuyas deudas sean reestructuradas?

5. ¿Qué precio por barril de petróleo se conseguiría con el factoring?

6. ¿Existe un dilema entre apoyar a las empresas, con algún grado de subsidio, o atender a la población?


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