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¿ES LA DOLARIZACIÓN UNA BOMBA DE TIEMPO?
Por María de la Paz Vela
Colaboración de Pablo Jiménez
Al sustituir el régimen monetario ecuatoriano por
la dolarización que se concretó en enero del
2000, la imagen de una Argentina estable con una economía
boyante se vendió como el ejemplo a imitar. El ideal
de salir de la mayor crisis económica de la historia
nacional a través de la dolarización de manera
similar a como el país gaucho "salió"
con la convertibilidad, tomó fuerza con la oferta
de estabilidad cambiaria, baja radical de la inflación
y de las tasas de interés hasta colocarse en los
niveles internacionales, equilibrio fiscal y una moneda
tan solvente como la sólida economía que representa,
la de los EE.UU.
Pero el fin de la convertibilidad argentina oficializada
el 6 de enero de este año, en un ambiente caldeado
por la inestabilidad política y la explosión
social de un pueblo hambriento y desempleado, dio al traste
con el icono económico del bienestar vendido en América
Latina y que tanto eco logró en el Ecuador. Las impresionantes
imágenes de los saqueos y cacerolazos, las denuncias
de fuga masiva de capitales y allanamientos a bancos, la
debilidad productiva y quiebra de empresas en Argentina,
han planteado a la sociedad ecuatoriana la pregunta ¿es
la dolarización una bomba de tiempo?
La respuesta, lamentablemente, es sí. Y lo es porque
ya esta corriendo el reloj de la Argentina, aunque con rezago.
La mecha está encendida por el sobreendeudamiento
del Ecuador y por la subida de los precios internos que
lleva a la pérdida de la competitividad doméstica,
en un contexto de permanente indisciplina e inflexibilidad
fiscal. El reto para que el país mantenga un superávit
de dólares en el mediano y largo plazo para dar sostenibilidad
a la dolarización es inmenso y aún no ha pasado
de buenas intenciones. Gestión analiza lo que acontece
en el Ecuador, a la luz de la experiencia argentina.
Este análisis incluye los siguientes temas:
· Las debilidades del sector externo.
· Sobreendeudamiento, la mecha encendida.
· Desaliento a la inversión extranjera directa.
· Los volátiles capitales de corto plazo.
· Histórica indisciplina fiscal.
· Baja competitividad e inflación, otra mecha
encendida.
Un segundo capítulo se titula "El fin de la
convertibilidad en cifras", en el cual se hace una
evaluación del proceso seguido en Argentina por el
modelo de convertibilidad, el cual constituyó un
tipo de cambio fijo que provocó el decrecimiento
del producto en los últimos tres años, acompañado
de deflación. Se recogen opiniones de dos prestigiosos
economistas, Joseph Stiglitz y Paul Krugman, quienes critican
el modelo con objeciones fundamentales, que apuntan a una
equivocada actuación del FMI y a una incapacidad
de que la convertibilidad hubiera podido sostenerse. Asimismo,
se analiza el fin del modelo a la luz de los últimos
acontecimientos en Argentina.
Un tercer capítulo es el de "Las lecciones de
Argentina", en el cual se sacan varias conclusiones
desde el punto de vista económico que resultan ser
de suma validez para el caso de la economía ecuatoriana,
igualmente sujeta a un esquema de cambio fijo y a fuertes
condicionamientos internacionales.
Este tema central incluye varios otros artículos.
El titulado <<"Ser el mejor alumno de la clase,
no sirve": Coraggio>>, presenta las contundentes
opiniones de este economista y catedrático, rector
de la Universidad Nacional General Sarmiento de Buenos Aires.
Luego sigue el artículo "En Ecuador, el debate
se enciende", en el que se exponen criterios de representantes
de diversos sectores económicos del país.
Finalmente, se encuentra la amplia nota "La banca gaucha
al borde de la quiebra masiva", que presenta un análisis
desde el punto de vista financiero sobre el caso argentino,
con la siguientes introducción: "La convulsionada
situación de Argentina recuerda a los ecuatorianos
los aciagos días del feriado bancario, del congelamiento
de depósitos y la quiebra masiva de las instituciones
financieras. En Ecuador, tras dos años de haber estallado
la crisis financiera se puede decir que lo peor ya pasó,
pero en Argentina recién empieza".
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