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Economía y política
se caldean en los vecinos de Ecuador
LA CALDERA ANDINA
Por María de la Paz Vela
Colaboración de Pablo Jiménez
La inequidad en la distribución del ingreso
y la pobreza que afectan a la región andina han encontrado
su expresión en la agudización de los conflictos
políticos en los países vecinos, en especial
Colombia y Venezuela, con repercusiones en la economía
de estos países y en la de sus vecinos. Ecuador,
con los pies atados por la geografía y la dolarización,
no escapará incólume de la región en
conflicto. Perú se muestra como la economía
más estable, pero también allí cae
la popularidad del gobierno.
En el caso de Colombia se anota que en los meses recientes
el contagio del conflicto armado se ha extendido, especialmente
desde el fin de la zona de distensión, de tal manera
que "sin un Plan Ecuador que sea la contraparte al
Plan Colombia y sin financiamiento previsto para enfrentar
los efectos de éxodos masivos o, lo que es peor,
del cruce de grupos armados, el país no está
preparado para lo que podría ser una guerra violenta
y larga". Luego sigue un análisis detallado
de la economía colombiana.
En cuanto a Venezuela se señala que la crisis política
y económica en este país ha traído
gran tensión a la región andina, pues el discurso
de la "revolución bolivariana" del Presidente
Hugo Chávez, que había concitado el interés
regional parece enfrentar escollos que el propio Chávez
ha creado al buscar enfrentamientos con numerosos sectores
de la vida venezolana. La posibilidad de incorporar reivindicaciones
sociales en torno al combate a la pobreza y a la concentración
de la riqueza, a la superación de la injusticia en
el comercio y los términos de intercambio contra
los países de la región, no había pasado
desapercibido para grupos políticos, militares y
movimientos sociales de la región. Varios países
han reconocido que la política petrolera internacional
de Chávez benefició a los países petroleros
de la región en el 2000 y 2001 con precios elevados.
Sin embargo, sus errores políticos al enfrentar a
la prensa, a la Iglesia, a los empresarios, a los obreros
organizados, a muchos dirigentes locales, y la reacción
de estos mediante protestas y movilizaciones populares,
se multiplicaron inclinándose peligrosamente hacia
prácticas antidemocráticas, las que han sido
cada vez más criticadas, inclusive desde sectores
de las Fuerzas Armadas. Un ingrediente adicional y peligroso
es su cercanía con la guerrilla colombiana. Todo
esto y el comportamiento de la economía ha derrumbado
la popularidad con que inició el gobierno. Sigue
un examen básico de la economía venezolana.
Respecto de Perú, "a siete meses de su posesión
el 28 de julio del 2001, el presidente Alejandro Toledo
sufre un desgaste importante en su popularidad resultante
de los efectos negativos de las promesas de campaña
no cumplidas, que se reflejan en una caída en las
encuestas de niveles de 55% en agosto del año anterior
a algo más del 30% en apenas siete meses". El
debate político en el 2002 está centrado en
el espinoso tema de la reforma de la Constitución
de 1993 realizada por Fujimori. "Aparentemente, el
capítulo constitucional sobre la reforma económica,
que sustenta unos 600 procesos de privatización y
contratos de concesiones, permanecerá intocado, después
de que el ministro de Hacienda Pedro Kuczyinski y su equipo
amenazaron con renunciar si se proponían cambios.
Sin embargo, la sola sugerencia de posibles cambios perjudicará
la inversión extranjera directa.
La inflación es una de las variables más alentadoras
en la economía peruana, pues ha bajado a 1% en el
2001 y los precios se mantendrían bajo control en
el 2002 a un nivel de 1,7% "La estabilidad del tipo
de cambio -heredada del régimen de Fujimori- ha sido
ejemplar, pues se ha mantenido en un nivel de 3,5 soles
por dólar desde el año 2000. Sin embargo,
con la caída de precios de los bienes primarios,
se podría esperar una leve devaluación en
el 2002". La situación fiscal se ha deteriorado
desde 1999 aunque el déficit se ha mantenido en niveles
manejables, como el -2,4% del PIB en el 2001. El gobierno
de Toledo negocia actualmente un acuerdo con el FMI, criticado
internamente por las restricciones fiscales que impondría.
En un contexto de inestabilidad política y económica
regional, Perú aparece como la economía más
estable, por las condiciones estructurales que ha ido construyendo
en la década pasada.
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