Tema Central


LOS BANCOS, EN LA BELLE EPOQUE

Por Vanessa Brito.

Crecimiento de los depósitos, buena recuperación de créditos, alentadoras ganancias, tasas de interés activas reales positivas y abultado margen financiero, han llevado a los bancos a una 'belle epoque'. El problema es que han relegado a un segundo plano la atención a las amenazas que persisten en el sistema, así como los esfuerzos que deben hacer por controlar gastos y buscar eficiencia. GESTIÓN analiza los indicadores de la banca privada hasta el primer trimestre del 2002.

Los depósitos tuvieron una importante recuperación en el 2001, cuando a los bancos privados retornaron $ 1.278 millones que tenía el público en el "colchon bank", cifra que es 2,3 veces superior al monto que regresó en todo el 2000, unos $ 550 millones.
Sin embargo, este romance entre los depositantes y los bancos parece que puede terminar en separación.
Si bien en lo que va del 2002 los depósitos se mantienen en niveles aceptables, pocos han notado el hecho de que se modera la tendencia creciente que se había venido registrando meses atrás. La desacelaración en la expansión de los depósitos sucedió tanto en los depósitos en cuentas de ahorro, como en cuentas corrientes, y a plazos.
No obstante, aún no se observa nada concreto sobre nuevas estrategias en las cuales deberían estar trabajando los bancos.

En cuanto a la estructura de participación de mercado, de los 21 bancos privados que participan en el sistema, en cinco bancos se concentra el 74% de los depósitos. De estos, el Pichincha participa con 31%; le siguen De Guayaquil con 13%, Produbanco con 12%, Bolivariano con 10% e Internacional con el 7%. En estos mismos cuatro bancos y con porcentajes muy similares está concentrado el activo del sistema financiero, confirmando la presencia de un gigante en el sistema, que se constituye en un marcador de la situación financiera.

Respecto del otorgamiento crediticio pasó la época dorada de la concesión de créditos, la cual se vivió entre enero y octubre del año pasado, mes a partir del cual los bancos cambiaron de estrategia y consideraron que los créditos ya entregados eran 'suficientes' para mantener una cartera sana.

Ocurre que la banca percibe que sus clientes son riesgosos, pues las actividades productivas que tradicionalmente han requerido financiamiento están atravesando problemas de colocación de sus productos en el mercado externo, e incluso tienen dificultad en competir en el mercado interno. Además, se empiezan a moderar los créditos de consumo pues la mayor parte de la demanda represada ya ha sido satisfecha.
No se esperaría que durante el 2002 se presente una mayor canalización de créditos por parte de los bancos, en la medida que mantienen sus recursos en efectivo como colchón de liquidez ante posibles retiros producto de la inestabilidad que se generaría en la época de elecciones.

Con una cartera vencida que llegó a significar cerca de 20% de la cartera total en el primer semestre del 2000, los bancos privados hicieron un importante esfuerzo y durante el 2001 volvieron a controlar este indicador.
El año pasado cerró con una morosidad de 7,6% considerada exitosa para un sistema financiero post-crisis. Pero, aquí cabe puntualizar que a la banca le ha tomado dos años alcanzar niveles aceptables de cartera vencida.

Por otra parte, se observa un índice de liquidez que puede parecer muy alto, pues desde agosto hasta diciembre del año pasado se observó una tendencia a incrementarlo.
El alto índice de liquidez es una reacción para recuperar la confianza de los clientes y evitar posibles urgencias de liquidez, dado que no existe prestamista de última instancia. La política autoimpuesta por los mismos bancos de mantener tales niveles de liquidez presiona para que las tasas de interés se mantengan inflexibles a la baja.

Luego, este tema central plantea una de las preocupaciones más importantes, pues es común la publicidad de la situación de los depósitos, los créditos y hasta las ganancias de los bancos, pero pocos ponen atención en indicadores como el activo improductivo de estas entidades. Al respecto, las cifras muestran resultados no muy alentadores, existen más de 900 millones que no generan rendimiento alguno para los bancos sino que más bien ocasionan gastos adicionales.
Hasta el primer trimestre del 2002, los gastos de personal de la banca privada se incrementaron en +44% respecto al mismo período del año pasado. Así mismo, los gastos de operación crecieron en +32% comparados con las cifras hasta marzo 2001 (Gráfico 6). Con estos incrementos, la banca privada acumula gastos por $ 30,2 millones en personal y $ 42,1 millones en operación.

El tema del polémico margen financiero
La diferencia que existe entre la tasa que cobran los bancos por un crédito y la que pagan a sus depositantes es actualmente en el Ecuador es de al menos 10% a favor de los bancos, una proporción elevadísima. De hecho, desde que se inició la dolarización, este spread se ha ampliado de 7,40% (en enero 2000) a 10,43% (en marzo 2002).
De otro lado, impera la necesidad de bajar las tasas de interés para el sector productivo, como uno de los elementos clave para alcanzar la tan ansiada competitividad, pero focalizando a cada sector, pues nada sería más equivocado que hacerlo para la gran diversidad de destinos del crédito.

La banca tiene la responsabilidad de emprender procesos de control de gastos personal y de operación, así como disminución de los activos improductivos, como mecanismo que permita flexibilizar las tasas de interés para el sector productivo, y mejorar las tan castigadas tasas pasivas.






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