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Qué son los bonos Brady Son el resultado de un acuerdo de reestructuración de deuda vencida e impagable que se logró en el gobierno de Sixto Durán Ballén, en mayo de 1994. El Plan Brady fue un mecanismo de reducción de la deuda latinoamericana impulsado por el Secretario del Tesoro de los EE.UU., Nicholas P. Brady, que suavizaba los pagos en tasas y los difería a plazos hasta de 30 años, lo cual fue aceptado por los acreedores internacionales y se aplicó desde 1989 a todos los países que, después de México en 1982, también cayeron en cesación de pagos. El acuerdo con Ecuador tomó como punto de partida el saldo registrado a fines de 1993. ¿Cuál era la situación? Entre 1987 y 1993 la deuda externa con acreedores privados se incrementó en 57%, al pasar de US$ 4.843 a US$ 7.580 millones, incremento ocasionado exclusivamente por la acumulación de intereses atrasados y de mora (resultantes del no pago y del pago parcial). Esta deuda vieja, que no se podía cancelar en los términos originales, se intercambió por deuda nueva (Brady); es decir, hubo una propuesta y una estrategia, que los acreedores impagos pudieron evaluar y finalmente aceptaron. La negociación se hizo con un tratamiento para la deuda de capital, de donde surgieron los bonos PAR y Discount, y otro tratamiento para la deuda de intereses vencidos de atrasos y mora, que dio origen a los PDI e IE, que representaba el 41% de la deuda por negociar (Recuadro). ¿Qué ventajas se obtuvieron ? Una reducción del saldo nominal de la deuda de US$ 1.887 millones (-11,5% del PIB, de US$ 7.954 millones originales, a US$ 6.067 millones); una disminución del flujo de servicio de deuda por reducción de tasas de interés y plazos de pago de hasta 30 años. La reinserción en el mercado financiero internacional generó un flujo de capital hacia el país, una parte del cual no fue especulativo e incluyó inversión extranjera directa. Santo y seña de los Brady CAPITAL RESPALDADO CON GARANTÍA El acuerdo de refinanciamiento de 1994 por US$ 4.454 millones de la deuda atrasada de capital, generó dos tipos de bonos entre los cuales los acreedores podían escoger: Descuento y Par, por un total de US$ 3.350 millones. El colateral suma US$ 710 millones, de los cuales US$ 140 millones grantizan intereses.
INTERESES SIN GARANTÍA El caso del Ecuador fue único en la reestructuración Brady, pues los intereses atrasados y de mora en 1993 llegaron a US$ 3.108 millones (41% de la deuda total con bancos privados). Sin un acuerdo, a diciembre de 1994 los intereses atrasados y de mora hubieran llegado a US$ 3.500 millones. Bono PDI (Past Due Interest): La porción de la deuda correspondiente a los intereses vencidos fue canjeada por bonos PDI, por un monto de US$ 2.470 millones. Estos bonos tienen un plazo de 20 años con 10 años de gracia, y pagan una tasa Libor + 13/16. Sin embargo, durante los primeros seis años el Ecuador podía pagar únicamente tasas fijas y bajas que van de 3% a 3,75%, y capitalizar la diferencia entre estas tasas y la Libor + 13/16, a las mismas condiciones del bono PDI principal, dando un alivio en el flujo de caja durante los primeros 6 años. Bono IE (Interest Equalization): Una porción de intereses vencidos por US$ 191 millones fue canjeada por bonos IE en condiciones de tasa Libor + 13/16, a 10 años plazo, sin gracia, con amortización gradual. Este bono fue entregado para compensar a acreedores que no recibieron pagos hechos por el país en el pasado.
Requisitos no cumplidos del Plan Brady Varios requisitos para la sostenibilidad en el largo plazo de los pagos establecidos en el Plan Brady se frustraron:
Cuadro 2
Bonos de la deuda: inversión especulativa o delito Algunos tenedores actuales de bonos Brady son inversionistas privados que canjearon la deuda impaga acumulada en 1993, con los nuevos instrumentos (PDI, PAR, Descuento e IE) que Ecuador ofrecía en ese momento; para ellos, será la segunda vez que hagan una reestructuración. Otros, compraron bonos atraídos por el cupón (las tasas de interés) y el carácter especulativo de los papeles, que permite realizar --casi como en un casino-- pingües o moderadas ganancias, y también pérdidas. En todo caso, ellos creyeron que podían hacer negocio bajo las condiciones aceptadas por el país. Desde un punto de vista político, parece rentable satanizar a los tenedores de bonos Brady, lo cual técnicamente no tiene sustento alguno. ¿Por qué sería perverso ser tenedor de un bono Brady y no es perverso tener un bono del Decreto 1524 o del 1445, o cualquier otro emitido por el Estado? Si fuese delictivo ser acreedor del Estado, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, los contratistas de Petroecuador, los municipios, debieran ser inculpados por haber recibido en bonos del Estado, los pagos de salarios, contratos y compromisos presupuestarios atrasados e impagos, que el fisco no pudo pagar cuando debía. Para el Estado se vuelve extremadamente caro pagar sus bonos cuando se eleva la percepción de riesgo país, como ahora, cuando Thomson Bankwatch degradó a D la deuda soberana y Moody´s a Caa1 irrecuperable. En estas condiciones, y frente al deterioro económico del país, los intereses que paga el Ecuador se vuelven más altos y el costo del servicio de la deuda sube. Así, por ejemplo, con el deterioro de los últimos doce meses, los bonos No 484 de la deuda interna a 1,5 años plazo subieron en intereses de 11,3% a 16,25%; los cetes (90 días) se de 40% a 58,5%; los PDI aumentaron el spread (pago de intereses sobre el bono del Tesoro de los EE.UU. de 16,46% a 39,47%. Ganar o perder en este mercado especulativo depende del momento en que el inversionista entra al mercado. Si compran a un precio alto y el país se cae y con él los precios, pueden tener grandes pérdidas; si compran a un precio bajo y el país endereza su economía o un país recompra, entonces el precio del bono sube y las ganancias pueden ser excelentes (ver artículo de Ismael Vélez, p. X).
Los famosos 30 días de gracia En los 30 días de gracia, después del 28 de agosto, se esperaba que Ecuador presentara una propuesta que el mercado pudiera evaluar, pero no lo hizo. En cambio, los inversionistas privados sí se prepararon para la guerra. Un testigo presencial de los mercados señaló que "hubo una cantidad de buitres que estaban comprando y vendiendo deuda en busca de ganancias especulativas". Algunos inversionistas compraron bonos a 15 centavos, planearon demandar al país la aceleración de una deuda que nominalmente vale un dólar; en otras palabras, con 15 centavos reclaman un dólar, y en las cortes de Nueva York tratan de sacarle al país lo que más puedan a través de litigios, teniendo la ley a su favor. Si alcanzaran a embargarle al país activos que representen 50 ó 60 centavos por bono, harían una ganancia impresionante. Y la ‘estrategia Mahuad’ fue permitir que en los 30 días que Ecuador no hizo nada, ellos sí se organizaran, después de que se difirieron los pagos. Otros inversionistas, que apostaban a que Ecuador caiga legalmente en moratoria sin tener deuda ecuatoriana, cerraban una operación de venta a un precio de 22, por ejemplo. Esperaron que eso pase, que el precio baje al mínimo, 15 centavos, y compraban a ese precio, beneficiándose de 7 centavos por bono, en pocos días, con espectaculares ganancias. Los que compraron a valor de quiebra tienen interés de demandarle al Ecuador porque creen que el valor de recuperación es mayor que lo que han pagado (15 centavos). Como esta se dieron muchas jugadas especulativas, favorecidas por la ‘estrategia Mahuad’. |
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